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Al borde de una crisis viene otra
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notas de Cúcuta en la frontera venezolana con Colombia

De: Douglas Lyon MD (Director TodoSomos)

Fecha: 21 de marzo de 2020

Son las cosas que no vemos, las cosas que no veo las que más me preocupan, las cosas que están fuera de la vista y fuera de la mente mientras estamos preocupados por el otro. Las decisiones seguidas de edictos, órdenes y mandatos, como vemos con la respuesta del gobierno al brote del virus Corona, pueden salvar vidas. Tales movimientos pueden tener consecuencias no deseadas. Es importante que tengamos suficiente distancia, calma y perspectiva para ver el conjunto.

Hace una semana había 6 casas seguras (albergues y refugios) para refugiados venezolanos a lo largo de la carretera de Cúcuta a Bucaramanga, con un promedio de 30 a 120 venezolanos alojados en cada uno. Estos estaban llenos de jóvenes y ancianos, mujeres y niños, muchos en grupos y muchos juntos como familias. Todos tenían una cosa en común, un día a día y una vida sin reservas para pagar hasta el pasaje de bus de subida y bajada al puerto de Bucaramanga (35.000 pesos colombianos, el equivalente a 12 dólares). No me gusta la expresión, “una existencia al día”, pero lo dice claramente, estamos a un día o como mucho dos de hambre y sin opciones.

El martes 17 de marzo, hace cuatro días, el gobierno colombiano cerró oficialmente su frontera internacional, esto incluyó la frontera de 2.200 km con Venezuela. El miércoles, hace tres días, apareció un mensaje en la web del alcalde de Pamplona… ..

Población migrante indocumentada y los que llegan a los refugios de Pamplona, ​​están siendo reubicados provisionalmente en el Coliseo Chepe Acero; esto, con el objetivo de cumplir las medidas decretadas ayer por el señor alcalde, profesor Humberto Pisciotti Quintero con respecto a las acciones de control para el Coronavirus.

Se coordinar con Migración Colombia en la ciudad de Cúcuta, para con la colaboración de la Policía Nacional ha side vital para ofrecer rápida atención a esa población que está expuesta a contraer el Covid-19.

Más temprano esa mañana, los albergues y refugios en Pamplona habían abierto como lo hacían todos los días: a las 6 de la mañana con los venezolanos saliendo para tratar de caminar y hacer autostop a Bucaramanga. A media mañana la policía comenzó a recoger a los venezolanos que aún estaban en los albergues y los encontraron en las calles de Pamplona sin identificación / registro para estar en el país. Fueron llevados al Coliseo de Pamplona en coches de policía: mujeres, niños, hombres y ancianos. No se habían hecho arreglos para el agua o la comida. Aquellos que administraron los albergues trajeron todas las provisiones que pudieron. A las 4 de la tarde los subieron a buses y los llevaron a Cúcuta. El plan había sido pasarlos a las autoridades de inmigración. A medida que los autobuses se dirigían hacia la frontera, se hizo evidente que las autoridades de inmigración no estaban preparadas para recibirlos y aproximadamente 87 se quedaron en un refugio en las afueras de Cúcuta, a las afueras de un pueblo llamado Don Juana, que está a cargo de Sammaritan’s Purse. Su destino final es incierto. En las comunicaciones entre GIFMM (el organismo coordinador de la ONU y las ONG que se ocupan de los refugiados venezolanos) y Samaritan’s Purse, todos los refugiados habían optado por participar por su propia voluntad. También fue evidente que el arreglo para utilizar el refugio fue una iniciativa de último minuto que se llevó a cabo mientras los refugiados viajaban en autobuses y se dirigían hacia Cúcuta. Se recolectaron testimonios individuales de estas personas, describieron su trato por parte de las autoridades como ……… ..

A la mañana siguiente ellos ……….